PASAMOS UNA AGRADABLE NOCHE en Baltimore y conocimos sus barrios menos favorecidos al día siguiente
Atrás dejamos Washington más cultos, muy felices y con experiencia de sobra para dormir con nuestra ‘Caracola’ en el centro de una gran ciudad. En nuestro camino a Nueva York, decidimos visitar Baltimore y Philadelphia, para conocer otras ciudades de la costa este de EEUU.
En Baltimore —nombre digno de Chiquito de la Calzada— estuvimos poquito tiempo. Allí pasamos la noche y visitamos Fell’s Point. Nos encantó el buen ambiente que reinaba en este viejo barrio junto al muelle, que ahora alberga modernos restaurantes, tiendas creativas y galerías de arte. Hasta tienen un museo del tattoo. Las pocas horas que estuvimos las aprovechamos muy bien.
En una de sus tiendas de souvenirs nos agenciamos postales para no perder la costumbre de escribir a mano e ilusionar a nuestros familiares y amigos —todavía estamos esperando a ver si llegan, se ve que con lo del huracán Irma el servicio de correos anda un poco lento últimamente. El buen tiempo nos animó a cenar en la terraza de una antigua taberna de marineros llamad Mussel Bar & Grille, reconvertida en pub, a la luz de una enorme luna llena.
Viajando sin niños, Baltimore es una ciudad para pegarse una buena farra yendo de bar en bar. Nos acordamos mucho de nuestros amigos y de las ganas que teníamos de salir una noche a darlo todo, pero tuvimos que conformarnos con imaginar lo bien que nos lo hubiésemos pasado. Eso sí, nos dimos el capricho de comer unas galletas recién hechas en una tienda que vendía hot cookies para noctámbulos llamada Insomnia Cookies (¡abren hasta las 3 de la mañana!). Si a alguien se le ocurre poner una tienda así en Malasaña o Lavapiés seguro que triunfa… ¡Ñam!
Esa noche dormimos sin ningún inconveniente en una de las calles principales de Fell’s Point, con la tripa bien llena de calamares fritos y galletas calentitas. Al día siguiente nos tocó cumplir con los quehaceres del viajero: hacer la colada, rellenar el tanque del gas, pasar por la oficina de correos… todo ello nos llevó a conocer los suburbios de la ciudad y observar que lamentablemente estaban bastante descuidados. También Fell’s Point estuvo muy deteriorado hace tiempo. Ojalá esa belleza se extienda a toda la ciudad y puedan disfrutarla futuros viajeros y, sobre todo, las gentes humildes pero alegres —Baltimore tiene una comunidad latina muy asentada— que vimos por esos barrios.
Nombre del post: «Una parada rápida y golosa en Baltimore»
Pernoctas: En una calle en Fell’s Point (mapa)
Canción del día: Galletas y Cereales – Los Ganglios
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